A la guerra, como en la guerra. Hay coches que fingen ser robustos con plásticos negros y un modo 4x4 automático. Y luego está la Santana Serie III, que nunca ha tenido que fingir. Sin confort, sin adornos, sin excusas: solo acero, barro y una voluntad de ir donde los demás se rinden. Una filosofía de vida disfrazada de vehículo.